Nota · 2 min · Arturo Ordóñez
Documentar una decisión de diseño
Guardar un valor de color o espaciado conserva el resultado. Una nota breve permite recuperar el motivo cuando llega el momento de cambiarlo.

Un archivo de diseño conserva tamaños, posiciones y colores. La razón por la que se eligieron puede quedar fuera. Cuando alguien cambia el contenido o incorpora una página, esa ausencia obliga a interpretar las reglas a partir de lo que ve.
Qué merece quedar escrito
Conviene documentar las decisiones que condicionan otras: la prioridad de una acción, el orden de lectura, la relación entre versiones de idioma o el tratamiento de una imagen. Una variación menor que ya está explicada por una regla compartida no necesita otra justificación.
La nota puede contener:
- Problema: qué tenía que comprender o hacer la persona.
- Decisión: qué se eligió y qué se dejó fuera.
- Motivo: qué información o restricción pesó en la elección.
- Revisión: qué cambio justificaría volver a discutirla.
La nota debería estar cerca del componente o de la pauta que explica. Un documento separado puede servir si existe un enlace y alguien sabe dónde encontrarlo. Su utilidad se pierde cuando conserva una versión anterior sin señalarlo.
Cuándo revisar la regla
Un nuevo título puede no caber en el espacio previsto. Antes de reducirlo, interesa saber si la regla buscaba brevedad, equilibrio visual o una lectura rápida. El problema puede estar en el texto, en la composición o en una restricción que ya dejó de tener sentido.
La documentación ayuda a discutir esa diferencia. El acuerdo puede ser mantener la regla, admitir una excepción o sustituirla. Dejar registrado el motivo permite que el siguiente cambio empiece con esa información, en lugar de repetir la discusión.